domingo, 3 de febrero de 2013

Lecciones

Aquí y allá. Nunca se aleja. Llega de repente, como una llovizna, quizá como un aguacero o como un rayo que precede al trueno.
Mil, dos mil, yo creo que hasta tres mil veces me he preguntado por qué a mi. Aún no encuentro la respuesta.
Siempre en mi mente, aún en el día más soleado, existe una tormenta. Cada mañana despierto deseando poder acabar con ella, pero conforme avanza el segundero de mi reloj de pulso, termino cediendo y cayendo en la resignación, aceptando que jamás podré destruirla.
Bueno, he llegado a la conclusión de que tengo mucha suerte porque me eligió a mí, pues al fin y al cabo, siempre me deja un lección. Hoy me enseño lo que es la vida.
¿Qué es la vida?
Me dijo que no era más que un momento brusco que no deja de girar, que a veces te lleva al abismo, otras más a un torbellino de agua, al ojo de un huracán o al final de un tornado. No importa a dónde, pues al final, después de un golpe bajo y de una lección aprendida nos pone en tierra firme. Sanos y salvos.
Me dijo que tengo que disfrutarla, pues a pesar de todo, siempre nos regalará un motivo para sonreír.